miércoles, 29 de noviembre de 2017

Ensalada de pensamientos "mamísticos"

Ayer estaba leyendo un best seller que me prestó una amiga llamado "Cómo ser una mamá cruasán" que básicamente habla sobre cómo es la crianza de los niños franceses versus los niños americanos (o mejor dicho estadounidenses) y automáticamente y como de esperar comencé a evaluar mi desempeño como mamá de mi bollito de amor. Me auto pregunté si lo hacía bien o mal; obviamente como una buena mujer que padece de constantes trastornos de ansiedad, comencé a ver solo mis errores y automáticamente apareció la odiosa culpabilidad. Culpabilidad por no ser una madre perfecta y que no se me ocurriera antes hacer las cosas bien desde un principio y no tener una mentalidad más moderna. Lo cierto es que estoy lejos de ser una madre por decir "normal" y de hecho soy bastante bruta en un montón de aspectos (a veces no calculo bien los espacios del auto o de la casa sobre todo cuando tengo a la bebé en brazos o cuando la tengo que bañar), olvido muchas veces darle sus vitaminas y al cabo de un rato y cuando me acuerdo se las doy como por dos dosis y lo que es fatal, sobre todo al final de la noche, es olvidar que debo poner a hervir agua para echarla en el termo y prepararle sus mamaderas. No, si yo soy el ejemplo vivo de una mamá muy desorganizada. Entonces cuando hago memoria de estas cosas, pienso que de verdad me falta leer hasta el final este librito y lograr convertirme en una mami franchuta...

Sin embargo, me cuesta tanto lidiar con los tiempos sobre todo cuando la bebé llora y llora; bajo a la cocina y todo es un desastre y parece que el desorden se acrecenta más y más y con ello también nace la idea de pasar un par de días sola tomando una piña colada de guatita al sol en una playa paradisíaca. Quiero recalcar que amo a mi hija, pero de verdad a veces me supera; es una bebé de 2 meses con casi cinco kilos de actitud y mucha pero mucha personalidad que absorbe todo mi tiempo y paciencia. Le doy pechuga todo el día hasta que me deja seca, le cambio los pañales en cuanto se hace caca o pipi, le saco magistralmente sus chanchitos y peitos y la mantengo abrigadita, pero nada la calma cuando le dan sus ataques de rebeldía (o los chuckies como su papá y yo le decimos), que básicamente se traducen en un festival de gritos, pataletas, llantos y una que otra lágrima que luego se transforma en pucheritos que acaban por manipularme y hacerme sentir mala y demoníaca por no entender sus peticiones. En esos momentos quisiera hacerme una bolita y esconderme hasta que la princesita tenga cinco años o al menos hasta una edad que ya se sepa alimentar sola. Luego de este pensamiento en menos de diez segundos aparece otra vez la señora CULPABILIDAD.
La verdad es que ya no sé cuántas veces me reúno con esta señora en el día; calculo que deben ser de tres a cinco veces que me castigo mentalmente por estos pensamientos tan egoístas y desnaturalizados.

Al menos dos veces al día me gustaría escapar, una vez al día quisiera devolver a mi hija, una vez al día me gustaría estar a solas con mi marido y la restante quisiera volver a trabajar; esa es mi santa verdad y cuando pienso en estas cosas me siento el doblemente mal. Al final, se transforma en un círculo vicioso difícil de ocultar, tanto así que ya mi marido en una conversación me planteó la posibilidad de buscar a alguien que me ayudara al menos dos días con la bebé para que yo pueda tener un poco de tiempo para mi, para ir al gimnasio, hacer trámites, etc. Por supuesto mi respuesta fue : "lo voy a pensar" y digo que lo haré así porque aunque quiera mi vida anterior devuelta no consigo desatarme de la depresión postparto y sus múltiples aprehensiones; o sea con suerte permito que mi suegra o mi mamá tomen en brazos a mi pequeña o que incluso le digan "mi niña". y ante esta aseveración debo confesar que no tienen idea lo difícil y molesto que es para mi cuando vienen a verla. De verdad trato de disfrutar la compañía y la ayuda, pero en lugar de eso hace que me sienta como leona enjaulada y siempre al acecho mirando de cerca a su cachorra. Literalmente, siento que me la quieren quitar y se quieren adueñar de ella, o sea es una calvario recibirlas como visitas. Sin embargo, entiendo que son las abuelas y que tienen un poquito de derecho a estar cerca de mi nena.
Entonces, ¿cómo mierda hago para sentirme menos culpable, si más encima tengo el pensamiento constante de borrar a las abuelas de mi hija completamente del plano? y ¿cómo mierda voy a permitir que otra persona se haga cargo de mi nena para yo pasar un rato a solas ? ¿Quién chucha me va a entender con esta ensalada de contradicciones? y cuando manifiesto estas interrogantes me acuerdo de lo que me dijo mi psiquiatra en mi última consulta:

"Escúchame bien, antes de los tres meses debes dejar que la guagua se relacione con otras personas que no seas tú porque de lo contrario no podrás siquiera salir de una pieza sin que la niña llore porque le falta tu presencia." y agregó "si no me haces caso, te vas a estresar y las crisis de pánico volverán. Debes entender que las guaguas son algo así como un parásito que saben manipular a sus padres"

Aunque en ese momento sus palabras me parecieron una exageración, hoy debo decir que tenía mucha razón excepto por el término "parásito"; mi guagua me manipula y conoce perfectamente mis debilidades; es mi Némesis de emociones y pese a que lo entiendo no logro lidiar con mis contradicciones y creo que mi depresión postparto ya se instaló cómodamente en el living de mi casa.




lunes, 27 de noviembre de 2017

Mamá 3D, ¡SÍ CLARO!

Muchos han hablado sobre lo maravillosa que es la maternidad y también sobre el llamado instinto maternal, pero nadie se ha sentado a pensar en que la mayoría de las veces la teoría es linda pero muy lejos de que realmente sea así. Hace dos meses me convertí en madre y estoy felíz porque tengo la gracia de tener en mis brazos a mi bella princesa de corazones y creo que por primera vez hice algo realmente bien, tanto así que cuando la mudo o le canto le susurro al oído que es mi "obra maestra, la pieza de arte que siempre soñé realizar". Bueno lo cierto es que si bien ella responde con una sonrisita ante mis innumerables halagos, no tiene idea que su mami es una MAMÁ 3D. (Pobre hija mía)
Sí señores, una mamá 3D: despistada, desorganizada y algunas veces "desnaturalizada"; etiquetas que yo me auto adjudiqué desde que descubrí el lado B de la maternidad y desde que los pediatras y la gente metiche me lo ha expresado, ya sea de manera implícita o explícita con uno que otro consejillo de supuesta buena intención que te hace sentir como bicho raro y mala madre.
La verdad es que durante estos dos meses he estado arriba de una montaña rusa de emociones pasando en poco segundos por todo tipo de sensaciones adornado con los llantos típicos de mi hija que responden a hambre, cambio de pañales, meteorismo bucal o anal, maña o ganas de apegarse más a mi pechuga, ya sea para usarla como chupete o succionar mis energías a través de la leche materna; como sea debo decir que este período ha sido una época muy pero muy estresante y lo digo así porque en estos momentos no se me ocurre otro adjetivo más asertivo que ése ESTRESANTE.

Nadie te dice que ser mamá implica algo más que tener paciencia, no, nadie te lo dice es más los patudos que incluso no tienen hijos te dicen tonteras como que la caca de la guagua no tiene olor. No sé ellos pero yo cada vez que cambio pañales me tengo que aguantar las ganas de vomitar mientras me digo a mi misma: Cresta, no debí comer comida peruana! próxima vez comeré ensaladas y nada más (qué mentira más grande, ni yo me la creo) y mientras me vuelo pensando en tal estupidez, sigo más allá y digo: qué chucha se le metió en la cabeza a esa persona en expresarte algo que a parte de ser una soberana falacia, es algo totalmente desubicado. Lo que es peor es bancarte las opiniones que tú no pides y que por nada del mundo te interesa escuchar porque esas opiniones te hacen sentir una mamá 3D y de las peores porque parece que existe algo así como una cofradía secreta que se dedica a evaluar cómo eres realmente tú como madre e incluso mandarte a la inquisición para que te crucifiquen o te quemen al mejor estilo de las brujas de Salem. ¡BASTA! ya no quiero más, en menos de dos meses escuché cosas como:
"La niña está llorando, ¿ya le diste leche?, ¿la mudaste? o ¿sabías que el pelo de los gatos es super dañino para los bebés? deberías evaluar la posibilidad de deshacerte de las gatas. Debes elegir entre los animales o tu hija. ¿Le consultaste al pediatra si es bueno que la niña esté cerca de los gatos? "

o lo que es peor: ¿Cuándo le darás un hermanito? ¿La bautizarás? ¿Quiénes serán los padrinos?  

Incluso una vez que fuimos al cumpleaños del hijo de unos amigos, había una señora que en menos de un minuto me dijo que la guagua no podía estar afuera de la casa, que el humo de la parrilla le iba a producir asma, que debería hacer caso porque los estudios dicen... y bla bla bla.
¿Qué onda? a esa señora con suerte la conocía hace dos minutos y ya se sentía con la atribución de decirme lo que debía hacer y eso que ni le pregunté.
Ni hablar cuando me toca llevar a la niña al control del pediatra, llego a temblar como si fuera a dar la prueba de PSU de ciencias, cagá de miedo y pensando en que éste me va a retar porque aún no logro que la cabra chica duerma toda la noche en su cuna...pff valor! La última vez casi me crucificó y me dijo que era lo peor dejar que las guaguas duerman con los papás porque el colchón es más blando, porque produce muerte súbita, porque los mal acostumbras y otro sin número de blas y más blas. Al final sales de la consulta con cargo de consciencia y sintiéndote neófita, mala madre y cuánto más. Para qué decir de los comentarios que mi inexperto marido a veces sin mala intención lo dice pero que agrava más el tema porque al igual que yo no cacha ná y está igual o peor de tiritón que espejo de micro. Quizás, sintiéndose igual de impotente como yo, pero que no lo expresa una porque los hombres no muestran su sensibilidad y que en el caso particular de él odia admitir que se siente superado.

A veces me gustaría ser como él, pero ya estoy chata de los comentarios wueones! y ya siento que me rebelo ante el modelo de la MAMÁ PERFECTA, simplemente no me calza y por lo menos para mí no funciona. Es más, pretendo en algún momento dejar de sentirme culpable y gritar a los cuatro vientos que no me gusta que me digan lo que tengo que hacer y que pueden guardarse sus consejos y opiniones por donde no les llega el sol. Ya no quiero engañarme : soy mamá y también soy mujer y más aún HUMANA, lo que implica que me otorgo la licencia de equivocarme sin que me juzguen, me otorgo la licencia de seguir comprándome zapatos, ropa y maquillaje en oferta ;seguir pensando en mí ,aunque sea en un minutito del día, tener en la cabeza la idea de seguir aprendiendo cosas y perfeccionar mi vida como profesional. No quiero dejar de trabajar y sé que podré de alguna manera encontrar el equilibrio para dedicar también tiempo a mi hija. Tal vez estoy equivocada pero al menos pienso en una salida y eso creo que forma parte del 70% de que así ocurra.

¿Qué tanto que la guagua duerma con nosotros?, ¿qué tanto que no sepa cómo hacer las cosas? ¿qué tanto que aparte de ser mamá me sienta mujer y además profesional? ¿qué tanto que extrañe mi vida, a ratos, cuando no estaba la gorda chica? ¿qué tanto que sea desorganizada, que se me olviden las cosas o que quiera a ratos encerrarme en el baño cuando siento que voy a explotar? otra vez digo BASTA, BASTA Y BASTA, ya es suficientemente difícil estar en la semana sola con la bebé sin amigos (porque los mejores viven muy pero muy lejos de mi) y consolando mi forzada soledad mirando "CALL THE MIDWIFE" en Netflix mientras doy pechuga a la princesita o añorando que llegue mi marido por la noche para ir al baño y pegarme una buena ducha calientita y quedarme bajo el chorro del agua por varios minutos.
No me interesa regalar mis gatitas o que no interactúen con la bebé, es más añoro que ellas la quieran como parte de su misteriosa manada; no puedo conciliar sola la dualidad de los quehaceres del hogar y la crianza (me costó entenderlo y asumirlo) y lo más probable es que en un 90% de las veces tendré que devolverme para buscar la leche de la niña (porque mi hija es hambrienta y también toma relleno), el mudador, o los pañales. Además de telefonear al conductor de CABIFY que por favor me guarde y me pase a dejar el celular que se me quedó en el auto mientras acomodaba a la niña en la sillita y más encima rogar que se dé el milagro que nadie más se suba al mismo automóvil y se le pase por la mente hacerse el cucho y quedarse con mi amado y vicioso aparato. Sí, porque la última vez que me ocurrió esto , casi me morí y sentí que me habían cortado un brazo y o parte de mi cerebro entrenado para la organización.  La verdad es que en menos de una hora pensé cómo chucha iba a llamar después al pediatra, a mi abueli e incluso al COMPÍN y más cierto aún es admitir que toda mi vida está depositada en ese puto dispositivo electrónico que lejos de estresarme lo amo y sin él no soy nada.

y BUENO por eso como no tengo con quién hablar abrí este blog a modo de desahogo porque creo que escribir es como echar chuchadas y para mí echar chuchadas se traduce en felicidad, rebeldía y libertad. Bienvenido sea el nacimiento de esta mami 3D.

Lactancia, tarea honorable de las "mamiiiiiiiiiitaaaaaaas"

Todos hablan y se abanican con el tema de la lactancia, que es linda, que es maravillosa, que es la expresión del ser mamífero, que es u...